Hola mi nombre es MUMUS, soy nuevo en este internado para monstruos. Cuando iba por los pasillos del internado los monstruos me miraba y les daba risa porque no daba miedo, cuando llegué a la clase intenté asustar a alguien, pero todos se rieron, porque en lugar de buuuu decía muuuu y parecía una vaca.
Al día siguiente tenía clase de gimnasia, la clase trataba de traspasar las paredes, pero lo intenté y cuando pasé la pared no veía nada, pues mis gafas no eran de fantasma y se quedaron al otro lado.
Nos pusimos a jugar al escondite, yo dije que iba a ganar, porque me podía esconder en cualquier sitio. Yo me escondí en un bote de tinta negra, como soy soy transparente no se me veía, pero se me olvidó esconder mis gafas y me pilaron. Lo manchamos todo al romper el bote de tinta, manché al profesor y me mandó a la sala de castigo. Allí conocí a Gogo y a Tatín, nos hicimos mejores amigos. A ellos tampoco les gustaba asustar y dar miedo.
Por la noche escuchamos unos ruidos, nos dimos cuenta de que entraron unos inquilinos humanos, uno de ellos era una niña pequeña y nos hicimos amigos, sus padres todos los años hacían una lasaña un día especifico y ese día tocaba lasaña. Sus padres se fueron y Gogo se comió la lasaña. Fueron al supermercado disfrazados, compraron los ingredientes de la lasaña, la hicieron y nadie se dio cuenta.