Rasi no paraba de dar vueltas por el patio del colegio, arañaba la tierra y luego escarbaba un poco, todos los de la pandilla le preguntaban que estaba haciendo y Rasi seguía dando vueltas y escarbando la tierra.
Rasi hizo varios agujeros y Aitor aprovechó para jugar a las canicas, todos seguían preguntándose que buscaba Rasi. Rasi, buscaba comida que ella misma enterró hacia mucho tiempo antes de empezar el invierno, las personas guardamos la comida en neveras, armarios, pero Rasi la enterraba en el patio del colegio, siempre enterraba nueces y avellanas para cuando llegará el invierno poder comer cuando tuviera hambre iba a buscarlas y siempre las encontraba. Esta no la encontraba y era una avellana muy especial, tenia una forma perfecta con forma de corazón y un color casi como el de la miel, Rasi la reservo para celebrar la llegada de la primavera pero no podía encontrarla. Elisa, salió al recreo y pregunto a los chicos que hacían y ellos le dijeron que Rasi estaba buscando algo y Elisa les propuso entre todos ayudar a Rasi, todos quisieron ayudar pero como encontrar algo si no sabían lo que buscaban?. De repente Elisa vio una plantita un poco rara en el suelo, nadie la había sembrado allí y no sabían que planta era, Elisa explico que aunque era una plantita crecería y se convertiría en un gran árbol, empezaron a preguntarse si sería un manzano, un peral, un castaño la única que podría decir que planta era, era Nora ya que ella sabía muchísimo de plantas. Nora se agacho para mirar muy de cerca la planta para averiguar que tipo de planta era y por fin descubrió que era un avellano!. Rasi se puso muy contenta a dar vueltas alrededor del pequeño avellano. La plantita era la avellana que Rasi llevaba todo el día buscando, Ismael le dijo que mirara el lado bueno que aunque perdió esa avellana en un año esa plantita crecería y le daría muchísimas mas avellanas. Rasi ya descansando empezó a soñar en su árbol de avellanas en el que se iría a vivir, además solo que sembraba un árbol con su comida favorita:la galleta. Todos los chicos se fueron a dormir y cada uno soñó que sembraba un árbol de sus cosas favoritas y que crecía, Nora soñó con un árbol de mariposas, Aitor con un árbol de notas musicales, Ismael con un árbol de piruletas, Irene con un árbol de balones de fútbol.