Cereza vio una mujer misteriosa que siempre llevaba un libro y como siempre llamó a sus amigas para investigar. A la mujer se le calló una tarjeta de préstamo de la biblioteca, ponía siempre el mismo nombre, Isabel Roncero. Cereza fue a la biblioteca a devolverla y a investigar más. Descubrió que Isabel Roncero cogía ese libro porque lo escribió su novio, que dejó de hablar porque quería ser escritor pero le llamaron para la guerra. Cereza descubrió que había unos números que eran cartas que le escribió él le escribió a Isabel.
