Se trata de un niño llamado Chipana, que tiene de mascotas unas llamas.
Un día vinieron dos hombres, porque querían comprar las llamas. Entonces su padre dijo que si, al día siguiente iban a venir a recogerlas.
Chipana se enteró y se escapó con las llamas, pasaron la noche y al desertar las llamas no estaban. Chipana no encontraba las llamas entonces empezó a buscarlas y a la vez su padre también estaba preocupado por que tenía que venderlas.
Chipana se puso a buscar sus llamas y las encontró con unos gnomos, vió que sus mascotas estaban felices con los gnomos y decidió que se quedarán a vivir con los gnomos. Chipana regresó a casa y le contó lo ocurrido a su padre, y su padre le pareció bien.
