Autor: Julio Santos.
Un día Txano y Oscar fueron invitados a una exposición de arte chino antiguo. Cuando llegaron, Óscar se perdió y se quedó como hipnotizado frente a un dragón de jade. Al poco rato la figura desapareció en un apagón y se llevaron a Óscar al despacho de la directora. Le preguntaron cosas pero él no hablaba. La directora fue a buscar al dragón de jade y cuando vio que no estaba se asustó mucho. En ese despiste Óscar salió y empezo a andar por el museo como buscando algo. Llamaron a sus padres para que vieran lo que le pasaba y lo llevaron a un hospital. No sabían que le pasaba pero llegó un hombre chino explicándole lo que pasaba. Consiguieron salir del hospital con Óscar y descubrieron que él les llevaba hacia el dragón de jade. Cuando lo encontraron se pusieron muy contentos y descubrieron que en su interior había muchos diamantes. Cuando pasó todo, Oscar se puso bien porque había liberado al espíritu de un antiguo soldado chino que quedo atrapado dentro.
