Autor: Juan Gómez-Jurado
Las naves antareanas se hicieron con el control de Hyla. Maia se fue con su padre, que era el emperador de Antares. Alex y los demás regresaron a Madre. Allí en seguida los enviaron a Antares a convencer a Maia de que debían proteger a Hyla en vez de invadirla porque si no habría una guerra civil en la Confederación. Llegaron de incógnito y con la ayuda de unos mulkachianos acceden al palacio y logran sus objetivos.
